La siembra de nubes, tecnología asociada

siembre de nubes

Resumen: Para obtener una buena eficiencia eficacia en la lucha contra la piedra, hay que utilizar el producto de siembra en función de dónde, cómo, cuándo y cuánto se debe realizar. Actualmente, la siembra desde tierra se puede hacer con dos tipos de aparatos: los generadores cetónicos y lo que se llama supergeneradores, a base de bengalas que queman una gran cantidad de AgI. La solución sería poder instalar redes mixtas, colocando las torres de bengalas en las zonas más conflictivas y generadores cetónicos en el resto.

La siembra de nubes se define como la introducción de núcleos de congelación y / o condensación, de manera artificial dentro de la nube, con el fin de modificar los procesos de precipitación. Esta acción está determinada por la modificación de la microestructura de la nube mediante la introducción de materiales higroscópicos o glaciogènics. Si bien realizar estudios en laboratorio con una cámara de nubes no presenta demasiados problemas, tanto con respecto a su realización como la medida de su efectividad, el verdadero desafío es introducir estos materiales en las nubes. Las dimensiones y la complejidad de la atmósfera hace que, en condiciones reales, ésta no sea una tarea fácil. El desarrollo tecnológico no puede desligarse del desarrollo científico. Dice la OMM (Organización Mundial de Meteorología): “Hay considerables evidencias de que la microestructura de las nubes puede ser modificada mediante la siembra con materiales higroscópicos o glaciogènics”. Otras organizaciones como la Organización Meteorológica Americana ya lo habían expresado, pero el reconocimiento en un documento de la OMM es de gran importancia.

Una vez aceptada por la comunidad científica la posibilidad de modificar la estructura de las nubes mediante la siembra, el desafío está en cómo hacerlo y, además, hacerla efectiva, es decir, introducir los núcleos en el lugar y la instante preciso y en la cantidad necesaria, es decir, dónde, cómo, cuándo y cuánto.

Las nubes tienen una estructura compleja y no todas sus partes son susceptibles de ser sembradas o no se obtiene la misma eficacia. Al mismo tiempo, evolucionan y por ejemplo actuar cuando se encuentra en proceso de precipitación o ha entrado en fase de madurez no tiene ningún sentido. También hay que asegurarse de que la cantidad de núcleos generados sea suficiente para poder hacer una lucha eficiente.

Desde el punto de vista tecnológico, la siembra se puede realizar desde el aire o desde tierra. Desde el aire, la utilización de aviones dirigidos por un radar meteorológico en la zona de la nube donde se quiere actuar, es la manera más directa y precisa, pero también conlleva una gran complejidad operativa y sus costes son elevados. También presenta un cierto riesgo para el avión y su piloto, ya que las nubes convectivas y la orografía del terreno pueden hacer muy complicada la navegación. En Europa en general y en España en particular, genera muchos problemas la obtención de permisos aéreos para el despegue y esto puede conllevar no poder realizar la siembra en el momento adecuado.

Un método más sencillo y económico es la siembra desde tierra. Su principal inconveniente es la dificultad para determinar si se está realizando correctamente, es decir, si se hace en el lugar y el momento adecuado y en la cantidad suficiente. Nos centraremos en este segundo método, más factible por las condiciones de las nubes y de la zona donde se pretende actuar. También utilizado contra el granizo.

Uno de los sistemas más probado y utilizado a lo largo de los años para la siembra de nubes desde tierra es el de los generadores cetónicos de núcleos de yoduro de plata, basados en la combustión cetónicos de este elemento. Partiendo de esta base, los diferentes generadores operativos en España y Francia presentan pequeñas diferencias (utilización de gas propano o aire comprimido como impulsor, encendido automático o manual), pero su funcionamiento es similar.

Generadores cetónicos de Yoduro de Plata

En esta imagen, podemos ver un generador que en estos momentos se está utilizando en Aragón. Está situado en un recinto cerrado y está formado por el propio generador / emisor de núcleos de AgI, que consta de un depósito de acero inoxidable para almacenar el producto, una parte central con todos los equipos de control (reguladores de presión, electroválvulas para regular el flujo del gas, bombas que impulsan la solución de AgI, un circuito de ignición que provoca el encendido del circuito y un detector de llama que nos informa en caso de que el equipo se apague o tenga alguna tipo de problema). En la parte superior podemos ver la chimenea, que es donde se produce la emisión de los núcleos en la atmósfera. Tiene un atomizador con la misión de provocar la disolución de la solución en microgotas de cetona y así favorecer la combustión y mejorar la emisión del producto. El sistema general de funcionamiento está controlado por un microprocesador que tiene capacidad de autorregulación. El control general del equipo se realiza a través de un sistema de comunicaciones SCADA, que envía los datos a una estación central, donde se monitoriza el estado del equipo y se pueden emitir las órdenes de funcionamiento.

La segunda opción supone una evolución de los actuales generadores y los llamamos supergeneradores. Es un sistema que ya se está utilizando en Estados Unidos y en América del Sur y que se basa en la combustión in situ (no se lanzan) de una serie de bengalas que contienen AgI en polvo. Se trata de una torreta de sujeción donde las bengalas son sujetadas por unos rayos, semejantes a los utilizados en la lucha con aviones. Están dotadas de un microprocesador que permite determinar la secuencia de encendido de las bengalas y su comunicación con el equipo central. Hemos incorporado una estación meteorológica para medir tres parámetros importantes: precipitación, velocidad y dirección del viento. El sistema de control remoto es el mismo que el utilizado en los generadores convencionales. La parte más importante de todo el equipo son las bengalas pirotécnicas. Tienen una cantidad variable de AgI (entre 60 y 150 g), aunque en el caso de lucha contra la piedra se aconseja utilizar las de 150 g. Cada bengala tarda aproximadamente 4 minutos en quemar, es decir, que pueden llegar a quemar 2 kg de producto en una hora, frente a los 14 g de un generador convencional. A modo de resumen, podemos decir que son más eficaces, en poder aportar de manera rápida y cuantiosa el producto y podemos decidir qué bengalas activar según las condiciones meteorológicas. También son más fáciles de transportar y mantener.

A modo de conclusión, diremos que quizás el sistema ideal sería una combinación de los dos tipos de generadores. Se puede crear una red de generadores híbrida, construyendo una barrera de siembra formada por los supergeneradores en zonas de difícil acceso o en zonas críticas para la formación o el paso de tormentas y dejar los generadores cetónicos para el resto de zonas.

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